miércoles, 4 de mayo de 2011

De Soledades ocultas..

Tenia la sensación de estar abrigado por ropajes viejos, que se le adherían al cuerpo de una manera desagradable, eso le producía  seguir aferrado a sus creencias, aquellas que pasaron a ser suyas mas por imposición que por decisión propia, toda aquella construcción ideológica parecía solidificarse en la figura de una dama que limpiaba sus heridas con un algodón empapado en vinagre, provocándole dolor, angustia y soledad.
Ya eran pasadas las 8 de la tarde y aquel día había transcurrido entre recuerdos involuntarios y un frío recelo por el presente, aquel presente que lo ponía en jaque de manera continua,  a cada paso. Abrió levemente la ventana para reorganizar la habitación que se había tornado espesa y somnolienta, le embotaba la cabeza y ya no podía pensar, entro un aire helado, de invierno húmedo, que cala los huesos, corta, desespera.
Se sentía triste, pero aquella tristeza no lo ponía mal, era una tristeza dulce, melancólica, de Bacha sucia y llena después de un domingo en familia, de mano caliente recordando abrazar un mate, era algo nuevo que le estaba pasando y que el no podía explicar, aquella sensación se sentía  casi familiar.
Cerro la ventana y fue hasta el mueble que apoyaba su espalda contra la pared izquierda, pegada a la puerta de entrada, saco un disco de Blues, un compilado de grandes éxitos que ya estaba a punto de borrarse de tanto que había girado en aquella consola, su trabajo era por lejos el mas duro de todos los discos allí presentes. Lo puso a andar mientras su cabeza seguía trabajando, confabulando pensamientos contradictorios, había leído un libro donde proponían que cada persona debía encontrarse a si mismo, bucear en su interior para encontrar lo verdadero de la vida, eso estaba intentando hacer, pero ya ves, acá estoy sintiéndome de maravillas, pensó. También pensaba en las construcciones sociales, el tenia 32 años y no había formado su propia familia aun, no quería hacerlo, pero eso lo estaba alejando de sus amigos, todos ellos casados y con compromisos que les impedían hacer lo que antes, ahí empezó a ver que la amistad estaba apoyada mas no sobre las personas sino sobre aquello que las personas compartían entre si, amaban conjuntamente, ya sea la música, el deporte o lo que fuere, porque todos aquellos amigos que supuestamente lo eran sin un motivo común de deseo, indefectiblemente se alejaban al contraer otros vínculos o al encontrar otras personas con las que si compartían espacios de interés, cualquiera fueran estos.
Todos estos pensamientos le seguían creciendo en su cabeza como un jardín en primavera regado por agua de duendes imaginarios que lo conducían cada vez mas profundo, mar adentro. Mientras se servia otra copa de vino tinto, para aquella ocasión eligió un bivarietal, mezcla fuerte de Cabernet aplacada levemente por los taninos mas suaves de un Malbec, también analizo su relación con el sexo opuesto, el no creía en el amor, al menos en el amor eterno -las cosas tienen fecha de vencimiento- decía siempre y seguido a ello la chica de turno empezaba a correr despavorida como si sintiera una descarga eléctrica que le volaba los sentidos, esto le generó algún recuerdo que lo hizo sonreír, es que no puedo empezar una relación sin ser sincero al menos conmigo mismo, se decía para sus adentros, pero esto también lo estaba alejando de los grupos que solía frecuentar, de las salidas nocturnas y de varios ámbitos mas que no vienen al caso.
Hacia unos días atrás en una cena con amigos, surgieron muchos temas como estos en los cuales el había expuesto una charla magistral de rebeldía contra las estructuras, a favor de la libertad y tantas otras cosa que suenan de mil maravillas, hasta que otro de los presentes le explicaba que todo eso seria muy digno y valedero si el también pudiera levantar aquella bandera que proponía, ya que al igual que todos allí, al otro día debería levantarse temprano para ir a su trabajo de saco y corbata y bancarse lo que el jefe le diga, limitar sus actividades de óseo a aquellos tiempos libres que la tarea laboral le dejara, cumplir con los compromisos familiares y  algunos otros ejemplos mas que, hicieron sentir a nuestro amigo un Prostituto del Capitalismo, vendiendo su productividad o mas bien intercambiándola por valor corriente con el cual se permite tener un pasar mas que digno, y con ello dejando sus ideales y principios en un cajón de la mesita de luz todas las mañanas antes de salir a la vida, quizá por ello, por aquella cena, hoy fue un día tan raro, tan seco y movilizador.
El disco ya había parado y la copa vuelto a vaciar, sintió deseos de renovar la música y derramar un poco mas de aquel suave néctar en la copa, quizás lo hubiera hecho de tener alguna compañía, pero no lo hizo, el silencio lo envolvía todo, hasta su propio ser,  ya es tarde se dijo apagando las luces y caminando con cierto desgano con sabor a derrota en sus labios, mañana había que trabajar, como todos los días, de saco y corbata.  

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