domingo, 29 de mayo de 2011

Destino

-          Claudia ya sufrió mucho con todo esto y nosotros ya estamos grandes, podríamos hacer el esfuerzo y regalarle algo que sea para toda la vida, no se, se me ocurre un viaje, no?
Estas fueron las palabras de Jorge, el padre de Claudia, que hablaba con Norma, su mujer y mama de Claudia, sobre su intención de hacer feliz a su hija con algo inolvidable, después de todo se lo merecía, tanto sufrió con esa maldita enfermedad. La familia había quedado casi en bancarrota para costear los gastos que produjeron las tres intervenciones quirúrgicas y todo el tratamiento posterior, tuvieron que vender la casa de toda la vida y ahora alquilaban un departamento modesto donde vivían todos juntos, incluyendo a Claudia que después de 6 años de larga lucha, estaba empezando a disfrutar nuevamente de la vida. La habían externado hacia ya dos meses y tuvo sus primeros contactos con el exterior hace apenas 3 días, cuando el medico le dijo que podía empezar a hacer caminatas de no mas de 15 minutos. Ese primer día salio con sus papas, caminaron por la cortada donde se ubicaba el edificio en el que vivían, y a tres cuadras de ese lugar esta una de las avenida principales de la ciudad, la cual tomaron para que ella pudiera ver movimiento, gente, para que comience a formar nuevamente la relación simbiótica con lo externo, lo social. De frente a ellos, una pareja venia con su perro que parecía desfilar, confiado en la seguridad que le otorgaba la correa al cuello, Claudia se agacho y lo toco, el perro pareció entender, fue un instante mágico para ella, sentir el pelaje de aquel animal, sentir contacto, sentirse viva, sus ojos se llenaron de lágrimas. Valla uno a saber que se le paso por la cabeza en aquel momento tan propio, tan suyo.
Tenia ya 27 años, pero el problema grave había empezado seis años antes, con una enfermedad extraña, que aun hoy los médicos no se ha atrevido a encerrarla en un nombre o darle algún titulo definido, era un tumor cerebral pero diferente, con vida propia, varias veces lo intentaron extirpar pero el luchaba para reaparecer y hacer de la vida de Claudia un calvario, muchos dolores, parálisis y ataques seguidos de vómitos con sangre eran algunos de los síntomas. En la ultima operación, hacia ya tres meses, se noto un cambio interesante, el tumor no había desaparecido pero dejo de generar los síntomas, era como si hubiese entrado en receso, decidió tomarse una siesta, donde la que pudo despertar fue Claudia. Ella se empezó a sentir mejor, hasta se sentaba en su cama para intentar hablar o dibujar algo que pudiera hacer que los demás la entiendan, esta mejoría creció a pasos agigantados, tanto que hoy ya puede caminar, y tocar perros, los profesionales no saben que fue lo que produjo tal mejoría pero en definitiva tampoco habían podido descifrar la causa de sus malestares por lo que desde el plano medico nada había cambiado, es decir que fue como si nunca hubiera pasado nada, por eso nadie se atrevía a decir que Claudia estaba curada, solo lo tomaban como una mejora importante, pero no descartaban que los síntomas pudieran regresar.
Luego de siete meses de evolución creciente, tanto que no se le notaba ni un solo rastro ni secuela de aquellos años de calvario, Jorge decidió vender el único bien que les había quedado, un automóvil, y le regalaron  a su hija aquello tan preciado que habían pensado meses antes, un viaje por Europa, algo que nunca iba a olvidar, algo que se había ganado con el dolor de su cuerpo. Al enterarse de aquello Claudia lloro de emoción, no lo podía creer, era la mujer mas feliz del mundo y sus padres sintieron como todo volvía a la normalidad después de todo aquello que hoy, les parecía una película, un peso insoportable que habían podido dejar a un lado y encaminar nuevamente sus vidas.
El avión salía de Aeroparque dos sábados mas tarde. Llegado aquel día Claudia telefoneo a sus padres desde una cabina del aeropuerto, despidiéndose y agradeciéndole una vez mas por aquel regalo, sus padres lloraban de emoción y le pedían que se cuide y que sea feliz. El vuelo era directo a Madrid y desde allí comenzaría el periplo que armo durante 10 días, combinando ciudades y países, lugares históricos y populares, cuatro horas mas tarde el avión sufrió un desperfecto y Claudia perdió la vida junto a otros 184 pasajeros que viajaban con ella, en las profundidades del océano Atlántico.

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