sábado, 6 de agosto de 2011

Postales de Ergo Marconi

Desesperanzas Matinales

Suena el reloj y por la cabeza de Ergo Marconi se proyecta la película del transcurrir del día, sabe todo lo que tiene que hacer, también sabe como hacerlo, el tiempo y la repetición se lo han enseñado. La cabeza le explota en imágenes superpuestas, luces y sonidos que lo ciegan y le perforan los oídos, miles de bocas le hablan, sin cuerpo, solo bocas desconocidas. Toda esa mezcla lo lleva al final del día y se ve nuevamente recostado donde lo esta ahora, pero con mayor cansancio que el que siente. En ese mismo momento ya empieza a sentir y sufrir el cansancio físico, la migraña puntillosa como un martillo que lentamente va ahuecando los sentidos, se inclina y apaga el despertador, nada a pasado aun pero ya sabe todo lo que esta por pasar, paso por paso, es como sentir a la muerte robándole cada instante y burlándose de el por no poder hacer nada al respecto.
Seguido a tremendo pesar en ayunas, nada puede ser peor para Ergo Marconi, que ir al encuentro de aquello que ya presintió al despertar, y finalmente transcurrirlo, desenrollarlo como un gato lo hace con un ovillo de lana, hasta ver las dos puntas libres, para sentir la sensación de que finalmente el día es suyo, lo hizo propio al caminarlo, de ese andar siempre logra espacios de luz, momentos de plenitud, y es por eso que no ha dejado de transitarlos, es por eso que cada mañana al son del despertador, decide una y otra ves, ponerse a andar, sabiendo todo aquello que sabe, y que no puede modificar.

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